CEIP Villímar

Burgos, ES

Proyecto
CEIP
Cliente
Consejería de Educación, JJCC Castilla y León
Localización
Burgos, ES
Fecha
2017
Estado
Concurso
Arquitectos
NGNP
Uso
Docente
Encargo
Concurso.2017
Escala
3.642 m2
Presupuesto
3.453.756,51 € PEM
Contratista
-
Imágenes
NGNP

Situada en una zona de urbanización más o menos reciente, poco colmatada y con abundantes zonas libres, la parcela queda flanqueada por edificios residenciales de una altura media de 6-7 plantas, zonas verdes y una residencia de personas mayores hacia el sur. Esto nos lleva a proponer un edificio calmado, sin exabruptos, de una sola planta, a excepción del aulario de primaria, situado en una zona central de la parcela, con dos niveles.

El acceso principal a la parcela lo proponemos ligado a la vía rodada, al oeste. Inmediatamente, a través de un amplio porche cubierto, se accede al edificio. Conectado visualmente con el acceso principal, también se encuentra el acceso exterior a la zona de infantil. Tras el porche principal de acceso, un amplio vestíbulo de proporciones generosas pero controladas ofrece una visual directa de todas las circulaciones principales, posicionadas de manera clara y rotunda. Desde dicho vestíbulo, hacia el norte, se encuentran el Comedor y el Gimnasio, ambos con sus usos necesarios ligados (cocina, anejos, etc.), y la salida al porche de primaria y su zona de juegos; hacia el este, en continuación con el eje principal de acceso, el aulario de primaria; y hacia el sur biblioteca, zona de administración y la comunicación interna con el ala de infantil. El vestíbulo, y por tanto la conserjería ligada a él, se concibe como un espacio panóptico, de fácil control visual. En el ala norte, tras los grandes usos de Comedor y Gimnasio, se disponen los usos de servicio e instalaciones, con un fácil acceso rodado y conexión directa, por tanto, con el aparcamiento.

Los elementos funcionales de primer orden, los aularios de infantil y primaria, definen la posición del resto de usos ligados a ellos, ya que su implantación necesariamente tiene que atender a criterios de soleamiento y ventilación óptimos. Es por tanto, por lo que ambos aularios, orientan todas sus aulas (en primaria, todas las aulas polivalentes) claramente a sur, aprovechando un perfecto asoleo de las estancias.

La conexión interna con infantil se produce claramente de dos formas: la principal, desde el vestíbulo general, cruzando el vacío entre las piezas de aulario; y otra de uso interno para el personal del centro (profesores, pedagogos, etc.). Ese cruce antes mencionado cercena el vacío intermedio en dos, dejando al oeste un patio con vegetación controlada, que ofrece luz y ventilación cruzada a la zona de administración, y un gran vacío longitudinal al este, espacio soporte de actividad compartida por ambos niveles educativos (infantil y primaria), donde, entre otros posibles usos, se establecen los huertos, protegidos de vientos excesivos. Este espacio se extendería con la futura ampliación, la cual se propone en prolongación de las piezas, minimizando de esta forma sobrecostes futuros, al no tener necesidad de construir más núcleos verticales en primaria y optimizando recorridos.

Propuesta para un futuro presente. Hoy en día la comunidad educativa es consciente del error que ha supuesto una educación centrada casi exclusivamente en el fomento de las inteligencias lingüística y lógico-matemática, tras el análisis que desde la psicología hace Howard Gardner en su Teoría de las Inteligencias Múltiples. La arquitectura debe ser sensible a este cambio en la pedagogía y proponer un escenario en el que se desarrollen las ocho inteligencias (lingüística, lógico-matemática, musical, naturalista, cinestésico-corporal, espacial, interpersonal e intrapersonal). Es necesario actualizar el concepto de aula, convirtiendo ésta en un espacio policéntrico, con una serie de nodos o subespacios interconectados, con relación de proximidad. La relación espacial entre ellos va a evidenciar las tangencias entre diferentes inteligencias. Cada uno de estos subespacios tiene ciertas características que lo convierte en soporte de una actividad ligada a una inteligencia matriz. Del mismo modo, este sistema espacial tiene que tener su reflejo en el exterior del “aula”. Por tanto, los límites deben disolverse, hacerse difusos. Las fronteras de cada unidad educativa se establecen en un lugar o en otro en función de la necesidad y actividad concreta en un momento determinado, haciendo crecer o decrecer el espacio del cual se apropia. Nuestra propuesta, aparentemente canónica, posibilita este desarrollo espacial futuro, de una forma sencilla y económica. La disolución de ciertos límites espaciales posibilitaría establecer un gradiente espacial apropiable por un mismo grupo escolar. Las aulas pueden permanecer confinadas, o apropiarse de la zona de circulación en horario lectivo, o asociarse con otra(s) aula(s). Del mismo modo, como ejemplo, las aulas de primaria en planta baja pueden ser la ampliación del SUM en un momento concreto en el que se necesite mayor aforo, o ser la extensión del amplio vestíbulo principal. Igualmente, éste puede vincularse directamente con el gimnasio y el comedor, y éstos entre sí, y abrirse al porche. El espacio libre de los huertos puede convertirse en la prolongación de las aulas de primaria, a modo de aula exterior para los primeros niveles educativos, o incluso de las de infantil. Es por ello por lo que consideramos que la posición topológica de las piezas, las relaciones entre las mismas, su orden estructural y geométrico, más que encorsetar la propuesta, posibilitan todo un mundo de interconexiones, vinculaciones espaciales, etc., simplemente cambiando la materialidad de ciertos cerramientos.