Escuela Infantil San Francisco de Paula

Sevilla, ES

Proyecto
Escuela Infantil de 2º ciclo. 5 unidades
Cliente
Colegio San Francisco de Paula
Localización
Calle Imagen 3, Sevilla, ES
Fecha
2016
Estado
Construido
Arquitectos
NGNP
Uso
Docente
Encargo
Privado
Escala
475,51 m2
Presupuesto
488.744,29 € PEM
Contratista
Grupo ARQes SL
Fotografías
Jesús Granada

 

 

Fruto de años de investigación sobre el espacio docente infantil para el desarrollo de las Inteligencias Múltiples y tras un profuso conocimiento de la realidad arquitectónica actual de dichos espacios, surge la oportunidad de intervenir sobre un local en bruto en el centro de Sevilla, para convertirlo en parte de la escuela infantil del Colegio San Francisco de Paula. Es un reto sumamente complejo ya que no consiste sólo en ejecutar un prototipo teórico, sino transformarlo para adaptarlo a una realidad concreta, compleja, como es un local comercial muy profundo sin ventilación e iluminación natural en su condición inicial, y apenas tres metros de fachada. Por otro lado, estas circunstancias devienen ciertamente en paradigmáticas, ya que el gran reto del presente y futuro de la arquitectura no está en la nueva planta sino en la reutilización y el reciclaje de espacios. Hoy en día la comunidad educativa es consciente del error que ha supuesto una educación centrada casi exclusivamente en el fomento de las inteligencias lingüística y lógico-matemática. La arquitectura debe ser sensible a este cambio en la pedagogía y proponer un escenario en el que se desarrollen las ocho inteligencias (lingüística, lógico-matemática, musical, naturalista, cinestésico-corporal, espacial, interpersonal e intrapersonal).Al margen de la realidad física del local, comenzamos actualizando el concepto de aula, convirtiendo ésta en un espacio policéntrico, con una serie de nodos o subespacios interconectados, con relación de proximidad. La relación espacial entre ellos va a evidenciar las tangencias entre diferentes inteligencias. Cada uno de estos subespacios tiene ciertas características que lo convierte en soporte de una actividad ligada a una inteligencia matriz. Del mismo modo, este sistema espacial tiene que tener su reflejo en el exterior del “aula”. Por tanto, los límites deben disolverse, hacerse difusos. El espacio “núcleo” es el denominado “espacio abrevadero”, un mini espacio de sociabilización, soporte de actividad común. En muchos momentos se asemeja al espacio de las clases tradicionales. A este espacio se vinculan el resto, de forma concéntrica. Se establecen una serie de subusos que se repetirán tantas veces como unidades educativas haya, conformando éstos la unidad mínima. Otros subusos, tras su análisis, se observa que no es producente repetirlos en cada unidad, sino que por su carácter espacial, deben diluirse en el espacio común y adherirse o desprenderse de la unidad mínima conforme la necesidad lo demande. Estos son los soportes de actividad fundamentalmente física, los juegos espaciales, etc. Las fronteras de cada unidad educativa se establecen en un lugar o en otro en función de la necesidad y actividad concreta en un momento determinado, haciendo crecer o decrecer el espacio del cual se apropia. En este caso concreto se ha optado por dos materialidades diferenciadas para la definición de esos límites. Entendemos que el modelo que proponemos es extrapolable a cualquier intervención en arquitectura docente, ya que la riqueza espacial propuesta no supone un aumento de superficie en términos absolutos, sino que la solución, por tanto, pasa por categorizar actividades y sus escenarios y discernir cuáles son indisolubles a la unidad mínima y cuáles pueden desligarse en ciertos momentos de ella y pasar a formar parte de la gran espina dorsal de la intervención. Supone, de este modo, una permuta en el carácter de la superficie.