Residencia de mayores

Pòrtol, ES

Proyecto
Residencia para mayores
Cliente
Govern Illes Balears
Localización
Pòrtol, Mallorca, ES
Fecha
2017
Estado
Concurso
Arquitectos
NGNP
Uso
Residencial público
Encargo
Concurso,Mención.2017
Escala
5.000 m2
Presupuesto
4.500.000 € PEM
Contratista
Imágenes
NGNP

Sobre la implantación en la parcela. Realidad y deseo.

La nueva residencia se sitúa en un lugar tranquilo, rodeado de masas verdes formadas por pinos y matorral. Incluso resulta difícil reconocer la parcela dentro de la espesa mancha vegetal que colmata la manzana. Inmediatamente, nos imaginamos un edificio disperso y amable, integrado en este bosque casi sin tocarlo, a modo de pabellones de jardín que se posan entre los grupos de árboles. Este deseo apriorístico e inocente, sin embargo, topa con la realidad. De la confrontación del programa solicitado y las limitaciones urbanísticas impuestas (dos plantas de altura, retranqueos de 5 m y 50% de ocupación máxima) entendemos que el tipo disperso, de menuda escala y escasa ocupación, que hemos soñado, no resulta posible.
Pero, dado que poseemos la irracional testarudez de perseguir nuestros deseos, continuamos nuestra búsqueda. Comienza aquí una labor disciplinar, de ensayo y encaje de diferentes tipos, todos demasiado densos, demasiado innobles, demasiado irracionales. Surge entonces la memoria, que evoca con determinación los tipos vernáculos, los modos de hacer que entienden el entorno y se adaptan a él con sencillez y eficacia. ¿No sería hermoso y coherente que el edificio donde nuestros mayores van a pasar esta fase de su vida les fuese familiar? Decidimos así que el corral o casa de vecinos, organizada mediante galerías perimetrales abiertas a un patio, podría funcionar como leit motiv del proyecto. De este modo, el recuerdo de esta tipología mediterránea trata de reforzar la sensación de pertenencia al lugar, de enraizamiento a la tierra y hacer, en definitiva, de la nueva residencia, un reconocible hogar protector.
Se trata ahora de buscar un modelo híbrido, que permita una implantación en la parcela siquiera cercana a nuestro anhelo inicial. Puesto que este tipo lineal, el corral de vecinos, ya define una clara relación entre recorridos y habitaciones, en este punto debemos introducir un ambiente distinto: los espacios de convivencia, fundamentales en este programa. Esta modificación del tipo original, por vía programática, nos permite introducir un nivel de complejidad necesario para adaptar el rígido esquema inicial, rompiéndolo y separándolo en piezas, de modo que la escala del conjunto se perciba menor y más cercana. Estas dislocaciones, movimientos y aperturas logran a un mismo tiempo abrirse al deseado entorno natural existente, dejando entrar el bosque en nuestro jardín, y recibir de manera cualificada las salas socioculturales, de modo que éstas disfruten de una apetecible relación con el exterior, dotándolas de un carácter equivalente a las plazas de esta pequeña ciudad.

Sobre la resolución funcional. Necesidades y virtudes. 

Como la pertinaz realidad impone sus reglas, se hace necesario, además de las estrategias descritas, insertar un nivel bajo rasante para colocar el programa de servicio que no es posible ubicar en las dos plantas disponibles, considerando además que muchas de estas estancias precisan igualmente de luz y ventilación natural. Para insertarlo óptimamente, atendemos al desnivel natural del terreno existente (4 m en longitudinal) y acomodamos la pieza en el extremo este del solar, de manera que la cota inferior de la calle en este lado (+163 m) nos permita generar una zona ajardinada (+164 m) ligeramente por encima de la calle y 1 metro por debajo de la planta baja (+165 m), el parámetro máximo para poder considerar como sótano este tercer nivel, condición indispensable, puesto que de otro modo la superficie de esta planta sería semisótano, computaría como superficie construida y se excedería la edificabilidad máxima permitida (4.409 m2), convirtiendo en inviable el edificio requerido. Esta cota de la planta baja (+165 m) coincide con la de acceso desde la calle principal, Antoni Jaume, con lo que el acuerdo de cotas general garantiza la accesibilidad universal de la propuesta, y todo ello siendo los desmontes y rellenos necesarios de escasa entidad y compensados.
Retomando las ideas iniciales, es grato comprobar que la fragmentación conceptual provocada armoniza con una coherente organización del programa: los cinco módulos residenciales, de 20 plazas según lo solicitado, se disponen en las tres áreas o alas en las que se divide cada planta (3 arriba + 2 abajo), y la zona adyacente al vestíbulo acoge lógicamente los usos más públicos: administración, salas comunes (comedor y estar) y servicios específicos. Todo parece encajar con naturalidad y sencillez, dejando las áreas de personal, servicios e instalaciones en el sótano, holgadamente ventilados e iluminados mediante ventanas altas en el perímetro y un patio central.
Finalmente, el proyecto alcanza con satisfacción buena parte de los deseos originales, gracias en parte a las galerías de circulación generosamente abiertas a un amplio jardín, que permiten que todos los desplazamientos sean luminosos y agradables, y en parte también al recuerdo indeleble que estos tipos domésticos han dejado en los usuarios. Y esa, en resumen, es la piedra angular de la propuesta: el usuario como centro y origen de las decisiones. Es esta memoria colectiva de los usuarios, mayores o no tanto, la que da sentido a las elecciones realizadas, la que dota de domesticidad y gratitud a los espacios comunes de la residencia: recorridos y estancias de diferentes escalas siempre exteriores, soleados y vinculados a espacios ajardinados…Y aún más, esta misma memoria, estos recuerdos e imágenes del pasado, inspiran la materialidad del edificio: un lugar cómodo y amable, un entorno de tonos claros y tranquilizadores, pero aderezado por esos materiales queridos, reconocibles, de toda la vida: la piedra marés y la madera, que aportan la calidez y comodidad deseadas…, y los árboles, siempre el verdor del jardín como telón de fondo de la vida. Seguro que no hemos alcanzado todos los deseos iniciales pero al menos, quizás, estaremos cerca y eso, seguro, lo sentirán los usuarios de la nueva residencia.